sábado, 25 de junio de 2011

Para no olvidarte














W. B. U.
Déjame plantar los alelíes
a los que hueles
en el huerto de mis recuerdos.
Allí seré agua y abono,
para hacerlos florecer,
semillando luego
en los amplios potreros del tiempo
para no olvidarte...

lunes, 20 de junio de 2011

Todo fue silencio

W. B. U.


Todo fue silencio,
no hablamos ni tú, ni yo, ni la blanca cala,
que se mecía, tímida, en el jardín.
Todo fue silencio.

Antes,
se habían estrechado unas manos satisfechas
y dos cuerpos se habían acostado junto al perfume de las flores,
cuando se despedía el viento del otoño
y se percibían los primeros aromas del We Tripantu.
El rocío de la mañana, bajo sones de aves madrugadoras,
comenzó a borrar las caricias de tus manos en mi piel,
mientras una pifilka silbaba entre las alas de mi sombrero
adormado con las hojas de canelo que tejiste con tus manos.
Todo fue silencio.

El año viejo se quedaba atrás,
y miré donde mirabas
por si podía encontrarme con tu mirada,
pero ya era tarde y lo supimos.
La luna se despedía silenciosamente,
igual que nosotros,
entre la niebla y el vuelo lento de un cóndor,
en un cielo que se apresuraba en aclarar.
Todo fue silencio.

Cuando te vi partir por el camino del cerro
supe que sólo te acompañaba el rumor del viento,
entre verdes coligües, por el sendero que lleva al río,
y que tus lágrimas las enjugó una niebla
bajo las rogativas de un lejano Nguillatún.

Todo fue silencio,
no fue necesario decir más...

jueves, 16 de junio de 2011

Mendigarle minutos al día

Deambulo solitario por los oscuros senderos de la tristeza

sentenciado por tu mirado fría, vacía de ilusiones,
voy respirando como un autómata,
porque cada segundo se hace doloroso.
Quiero gritar, reclamarle a la vida mi derecho a ser feliz...
pero la vida es sorda, siempre lo ha sido
y lo seguira siendo, eternamente...
¿Qué me queda?
sólo robarle instantes a esta ilusión,
mendigarle minutos al día,
respirando como un autómata...

sábado, 11 de junio de 2011

Hay algo que no entiendo

W. B. U.



¿Sabes? Hay algo que no entiendo
este espacio en el que coincidimos
es maravilloso, fascinante,
ya por si mismo es muy interesante,
y tú vienes ahora y me dices
que la única manera
de que yo lo pueda realmente disfrutar
es creyendo en un Dios hacedor
de toda esta maravilla.
Vamos, ¿qué te pasa?
está bien tener imaginación,
pero no al punto de que ésta
nos impida gozar este mundo,
por el sólo hecho evidente de que existe,
de que es perfecto en si mismo
y por el hecho de que yo estoy en él
por un instante.
Tú me insistes, en que debo creer en Dios
para gozar toda esta maravilla
y no te das cuenta de que ya estoy gozando.
Respiro este aire húmedo,
escucho el canto de los queltehues
alzando el vuelo y llamando la lluvia,
mientras en la radio, Sinead O'Connors
con su diáfana voz canta
"Nothing compares to you"
y yo, que decidí dejar de fumar
hace más de un mes
le capto todo el sabor


a esta cerveza Kunstmann,
que acabo de destapar...